Una Historia de Secuestro y Rescate
December 3, 2008 por Elizabeth Beachy
Archivado en Sus Historias
Ernesto Solís es originario de un pueblo pequeño en Nicaragua y reside actualmente en Arlington, Virginia. Su familia todavía está en Nicaragua, incluyendo a su hermana menor, la más chiquita de la familia grande. Ernesto vino a los Estados Unidos para trabajar y vivir, pero sigue siendo el encargado de la familia, apoyándola tanto de forma financiera como emocional.
Hace cinco meses la familia de Ernesto llamó para decirle que su hermana menor había sido secuestrada
junta con otra jovencita del pueblo. La familia estaba destrozada– no sabía a dónde acudir, y le pidió ayudar a encontrarla. Ernesto comenzó a hacer llamadas, organizar cadenas de rezas, y hablar con cualquier persona dispuesta a escucharlo o darle consejos sobre qué hacer.
Varios meses pasaron y se sintió impotente frente al caso, pero siguió hacienda llamadas, solicitando ayuda, y llamándole a su padre para consolarlo. Un día vio un breve anuncio en la televisión que decía “…si necesitas ayuda o necesitas una mano en un momento de crisis, llama a la Línea de Ayuda.” Ernesto llamó al número y habló con Jairo, uno de los especialistas que atiende a la Línea de Ayuda. Jairo escuchó su historia con atención, ya que no fue la primera vez que había recibido una llamada semejante.
Jairo le dio varias referencias, tanto a organizaciones internacionales como a organizaciones basadas en los Estados Unidos que podían eventualmente ayudarlo a encontrar a su hermanita. Jairo hizo la primera llamada de parte de Ernesto para iniciar la búsqueda. Luego Ernesto mantuvo el contacto con Jairo durante 3 semanas, poniéndolo al día sobre los avances con el caso. Jairo dijo al resto del equipo de Acceso Hispano que sentía que el caso se iba a resolver, y que solamente fue una cuestión de tiempo.
Un viernes por la mañana, Ernesto llamó nuevamente. Su voz transmitió su felicidad—las autoridades en Guatemala habían encontrado a su hermana. La familia en Nicaragua quedó impresionada que aun desde lejos Ernesto logró hallar a su hermana. Ernesto se sintió tan agradecido que se tomó el día del trabajo y se fue en persona a las oficinas de Acceso Hispano en Washington DC. Nos expresó su agradecimiento y aprecio por las referencias que recibió y por el apoyo emocional que el equipo brindó durante las tres semanas. Afortunadamente su hermana está viva, aunque sigue adolorida y debilitada luego de haber sufrido una experiencia horrible. La familia de Ernesto esta aliviada y dando las gracias a Dios por la bendición de tener a su hija y hermana nuevamente con ellos.






















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