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4 Malos Habitos que Envejecen
May 19, 2010 por Joel Cerda
Archivado en Recursos Utiles, Salud
(vidaysalud.com) - Ser tolerante con hábitos de vida poco saludables puede pasarte una factura muy cara. Un estudio reciente descubrió que el comer mal, no hacer ejercicio, fumar y beber en exceso, no sólo
aumentan tus riesgos de muerte, sino que además te envejecen 12 años. ¡Cuídate!
¿Alguna vez te han dicho que pareces mayor que tu edad real? Puede ser que se deba a que llevas una vida poco saludable.
El comer mal, tener una vida sedentaria, fumar y beber más de la cuenta son 4 de los hábitos que más afectan la salud y aumentan el riesgo de muerte. Eso no es ninguna novedad. Pero hace poco se descubrió que estos pequeños “placeres” de la vida también pueden envejecerte varios años.
Un estudio reciente midió exactamente qué pasa cuando combinas esos cuatro malos hábitos y cuánto aumentan tu riesgo de fallecer. Los resultados indican que quienes tienen los cuatro hábitos se ven 12 años más viejos que las personas de su misma edad que no los tienen. Y por lo mismo, su riesgo de morir es el mismo que el de una persona que es 12 años mayor. ¡Es como perderte 12 años de tu vida! Eso sí que es sorprendente.
El estudio fue publicado en el mes de abril en los Archives of Internal Medicine y basado en los datos de la Encuesta de Salud y Estilo de Vida del Reino Unido. Durante 20 años se estudió a cerca de 5,000 personas mayores de 18 años en el Reino Unido, y se identificó si cumplían con alguno o varios de los cuatro hábitos poco saludables:
- fumar cigarrillos
- hacer menos de 2 horas de ejercicio durante la semana, es decir, menos de 17 minutos de alguna
- actividad física cada día
- comer frutas y vegetales menos de 3 veces al día
- si eres mujer, tomar más de 2 bebidas alcohólicas al día; y si eres hombre, tomar más de 3 al día
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Autor: Doctora Aliza A. Lifshitz
Fuente: www.vidaysalud.com
La flora intestinal podría estar relacionada con el aumento de peso
April 16, 2009 por Roberto Arjona
Archivado en Recursos Utiles, Salud
SCOTTSDALE, AZ. (ConCienciaNews) - La flora intestinal de lo humanos podría ser la respuesta y la solución a las enfermedades producidas por la obesidad. 
La flora intestinal está conformada por miles de bacterias o microorganismos que ayudan al cuerpo a realizar sus funciones de regulación y digestión. También extraen calorías de los alimentos, almacenan para el futuro, y crean energía y nutrientes para la generación de nuevas bacterias.
La Academia Nacional de la Ciencia, universidades, voluntarios y médicos, se reunieron para analizar a los microorganismos, y la hipótesis fundamental del equipo de investigación es que “existen otras poblaciones de microorganismos intestinales que permiten al organismo extraer más energía, haciendo a esas personas más propensas a desarrollar la obesidad”, según apareció en un comunicado sobre el estudio. “Con el tiempo, estas pequeñas diferencias pueden afectar profundamente sobre el peso de una persona”.
El estudio llegó a la conclusión que la composición microbiana de los pacientes obesos podría estar alterada, en comparación con la de personas de peso normal o de quienes se han sometido a cirugía bariátrica.
Las cirugías bariátricas son aquellas que se realizan a personas obesas y que consisten en reducir el tamaño del estómago a través de bandas, usando grapadoras, o creando una especie de tubo en el estómago.
En el estudio se identificó que los cambios drásticos que recibe el cuerpo en la cirugía producen efectos en los microorganismos que viven en el intestino. “Dicho cambio podría explicar en parte la razón por la que la cirugía bariátrica es, hoy en día, el medio más eficaz para tratar la obesidad”, asegura el estudio.
En el estudio, los microorganismos extraídos de personas obesas contenían bacterias que producen hidrógeno y parecen coexistir con los metanógenos que consumen hidrógeno y que están presentes en los pacientes obesos, pero no están en personas con peso normal, ni entre quienes se sometieron a cirugías bariátricas.
Los resultados plantean que los obesos cohabitan en cooperación tanto con los metanógenos que producen hidrógeno, como los que lo consumen. Al extraer hidrógeno aceleran la producción de ácidos grasos en cadena que el epitelio intestinal capta para convertirlo en grasa. Con el tiempo se convierte en un aumento de peso.
Los científicos aseguran que este es un estudio preliminar, y aunque se muestran entusiasmados con los resultados, dicen que se necesita más investigación sobre el tema.
En el futuro, se podría alterar la composición bacteriana de la flora intestinal y podría convertirse en una solución en la lucha contra la obesidad.
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Las mejores dietas son bajas en carbohidratos – y no sólo en calorías
February 2, 2009 por Roberto Arjona
Archivado en Salud
DALLAS, TX. (ConCienciaNews) – Cuando trabajaba en el hospital público de Dallas, el doctor Jeffrey Browing se dio cuenta que una gran mayoría de mujeres hispanas padecía de la enfermedad del hígado graso y decidió hacer un estudio sobre cómo prevenir este enfermedad.
El hígado graso no sólo es resultado del consumo de alcohol sino que también puede producirse por el sobrepeso y, muchas veces, por la diabetes. Se trata de la segunda enfermedad hepática crónica más frecuente que se diagnostica en forma ambulatoria.
El hígado graso se le conoce también como esteatosis, cuando hay una infiltración de grasa intra-hepática, y además hay inflamación. Este tipo de enfermedad hay que diferenciarla de la esteatohepatitis alcohólica o cirrosis, que es la inflamación crónica del hígado inducida por el consumo excesivo de alcohol.
Browing desarrolló un estudio para identificar maneras de prevenir esta enfermedad que cada día afecta más a la población joven obesa. Encontró que quienes tienen el hígado graso, deberían tener dietas bajas en carbohidratos -más que bajas en calorías.
“En vez de buscar drogas para combatir la obesidad y las enfermedades que ésta conlleva, quizás optimizando la dieta no solo ayudaría a manejar y tratar esta enfermedad, también prevenirla”, dijo Browing.
Aunque inicialmente este estudio no se realizó para determinar qué dieta era más recomendable para perder peso, el porcentaje de pérdida de kilos por consumo de calorías fue menor que el porcentaje de pérdida de kilos por limitar el consumo de carbohidratos.
Fuente: www.conciencianews.com











